Mi reino por una silla

Sabrina Vidal, Diario de Mallorca - Descargar versión en PDF (216KB)

 

Si el arquitecto Phillippe Starck se atrevió a reinventar el asiento Louis Ghost para la marca Kartell, doce artistas españoles la visten ahora en un personal homenaje que fusiona la modernidad y el barroquismo del siglo XVI.

El espíritu de Luis XVI sigue vivo. La tienda Kartell de Palma, reconocida marca de diseño de muebles capaz de aunar funcionalidad con arte, se reinventa de la mano de sus amigos. Doce grandes nombres de la moda interpretan a su manera la silla diseñada por Phillippe Starck para Kartell, la que a su vez es la versión del siglo XXI del asiento barroco denominado Louis Ghost. Su reino en una silla.

Las piezas permanecerán expuestas durante una semana en la tienda de la calle Ramón y Cajal, donde ayer se realizó un cóctel de presentación con cientos de invitados.

En este homenaje, nacido de la creatividad de un grupo de artistas, se destaca la originalidad y el eclecticismo de los productos de esta marca, adjetivos que la convierten en fácilmente interpretable.

Mariano Ramírez, Santiago Cayuelas, Antoni Anola, Daniel Merino, Agatha Ruiz de la Prada, Miriam Ocariz, Álvaro Soto, Miguel Crespí, Javier Larraizar, Jorge Pensi, Dimas Fernández y Teresa Sapey se alían con Kartell con su personal guiño a Philippe Starck.

"Todos los modelos son el mismo, y por su singularidad es de carácter expositivo, no se vende", explica Florencia Ruarte, responsable del establecimiento. "Tras estar en Palma esta colección realizará un recorrido por las tiendas Kartell de España", añade.

La firma italiana, nombre de referencia en el sector del diseño, apuesta por la originalidad, la funcionalidad y el glamour. En su línea de creación se busca innovar y renovar y a pasos agigantados ha sabido, de esta manera, introducirse en el mercado internacional.

La reducción de líneas de cada uno de sus muebles ha resultado una propuesta de éxito. Phillippe Starck diseñó en el año 2000 la réplica moderna de la silla de Luis XVI. Dos años después, en 2002, comenzó la producción y venta de un producto que en podo tiempo es seña de identidad y estilo. Con la finalidad de recordar su importancia dentro de la marca, doce artistas de nacionalidad española veneran y reinventan con personalidad propia el conocido modelo.

Sus patas se visten con tacón o ruedas. Hay quien se atreve a cortar su respaldo o quien estiliza su feminidad en forma de corsé. Los colores se multiplican al resaltar sus posibilidades, pero también los hay que se centran en la transparencia marcando el territorio con agujeros. Flores, corazones y contrastes entre el barroco más auténtico y la postmodernidad.

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